martes, agosto 15, 2006

SOBRE LA HUIDA

La mujer invisible tiene una oferta para irse a vivir a Berlín y no sabe que hacer. Yo, con mis ganas de correr y no parar, le dije que se fuera, que huyera, porque creo que a diferencia de lo que se piensa huir es bueno y valiente. Ella me dijo que la huida tiene muchas caras y algunos rincones, y que, de alguna manera, no se puede huir de las cosas, porque siempre quedan, las más importantes, pendientes y que hay que superarlas. Tiene razón… Pero de repente me abordó una pregunta: ¿Quedarse no es también huir? ¿Quien no sale corriendo no está huyendo? Sí, quizá la vida sea una huida y la cuestión no esté en huir o no huir, quizá la cuestión esté en hacia dónde huimos. Los que salimos corriendo al final no sabemos donde hemos llegado y los que se quedan no saben donde habrían podido llegar. Siempre estará la pregunta de “Cómo habría sido si lo hubiera hecho de otra manera”, pero mejor no hacerle mucho caso a la preguntita, porque nos volveríamos locos, así que al menos seamos consecuentes con nuestras decisiones. Es verdad que las cosas nos persiguen y que no se puede huir de ellas… pero quizá lo que nos de miedo de verdad cuando huimos es que las cosas no nos persigan, que desaparezcan para siempre. Porque quizá la huída es una prueba, un desafío a todo aquello que amenaza con desaparecer y a quien le decimos “¿Puedes seguirme en mi huida?” Ojalá las cosas pendientes me persigan en la huída y me sorprendan a mí y a la mujer invisible.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

sigue escribiendo...

Anónimo dijo...

...la niña invisible vestida de rojo...4 días para la "huída"...elegida...disfrutada... a la ciudad de los cielos infinitos...y las palabras largas...como salchichas...ich liebe dich...